jueves, 12 de febrero de 2015

Un día en la ciudad más violenta del mundo



 Carlos Córdoba
@CorbodCarlos

Por aquellas cosas del azar, dio la casualidad que me encontraba en Honduras cuando salió el reporte de la Fundación Seguridad, Justicia y Paz que ubicaba a San Pedro Sula como la ciudad más violenta del mundo por cuarto año consecutivo. De hecho el día que salió el informe, debía desplazarme por tierra de Tegucigalpa a San Pedro. No puedo negar que la coincidencia me generó cierto nerviosismo y que este se incrementó al llegar a San Pedro ya entrada la noche. Vergonzosamente tengo que confesar que incluso me llegué a imaginar retenes de Maras custodiando la ciudad o alguna de esas escenas urbanas post apocalípticas a las que ya nos tiene acostumbrados Hollywood. Provengo de un país donde lamentablemente estamos acostumbrados a la violencia homicida, pero tener el “mote” de ser la ciudad más violenta del mundo con 171,2 homicidios por cada 100 mil habitantes, pues deja mucho campo a la imaginación.


Con profunda satisfacción comprobé que San Pedro no solo no es una ciudad apocalíptica, sino que es una pujante metrópoli que  lidera el norte de Honduras y le da mucho dinamismo a la economía, en especial a la manufactura y el comercio. La Zona Metropolitana del Valle de Sula genera más del 55% del PIB de Honduras y el 40% de las exportaciones del país. Se calcula que por lo menos el 80% de la industria manufacturera del país se encuentra ubicada en esta región. San Pedro además cuenta con un empresariado dinámico donde se destacan gremios como la Cámara de Comercio y la Asociación de Maquiladores. El valle agrupa a 15 municipios, que en su conjunto esta por encima de los 2 millones de habitantes. San Pedro es una ciudad plana, con muy buenas calles, una bonita estética urbana y con algo de aire de ciudad gringa.


Pero entonces ¿por qué esta ciudad sigue encabezando el ranking de violencia en el mundo? Los Sanpedranos, los expertos y el Gobierno tienen varias explicaciones que voy a tomar como hipótesis, algunas son de tipo técnico en la medición, otras políticas y otras evidentemente de orden público y economía ilegal.

1.     La cifra se infla con los datos de otras ciudades: Este argumento en parte es cierto. La débil infraestructura pública hospitalaria en las ciudades cercanas obliga a que muchos de los heridos sean trasladados a San Pedro para ser atendidos y allí fallecen algunos. Visité el Hospital Mario Catarino Rivas, principal hospital público de la ciudad y efectivamente pude constatar que llevan pacientes, y para el tema que nos interesa, heridos con armas de fuego y armas blancas, de varias de las ciudades aledañas. Adicionalmente los registros de procedencia no son tan claros lo cuál eventualmente infla la cifra, aunque falta investigar hasta donde.
2.     San Pedro es un punto de negocios del narcotráfico: Esta hipótesis tiene mucho sentido, San Pedro se ha convertido en un sitio de cierre de negocios, donde los narcotraficantes mexicanos y colombianos se encuentran para hacer transacciones, muchas no salen tan bien y la violencia homicida esta a la orden del día.
3.     Las Maras no ceden: Desde que apareció este fenómeno en Centro América no ha dejado de ser el dolor de cabeza para las políticas de seguridad. Efectivamente San Pedro ha tenido que lidiar con la guerra de pandillas que se disputan territorios, negocios de extorsión y distribución de droga.Estas guerras son muy violentas y generan un buen número de homicidios aunque no tanto como en Tegucigalpa.
4.     Una combinación de las dos anteriores: Con el infortunado auge del negocio del narcotráfico en México y Centro América, los narcotraficantes han venido conformando sus pequeños ejércitos de sicarios y han encontrado en algunos Maras activos el recurso humano necesario, esto por supuesto va unido al tema de la extorsión, en algunos casos secuestro, transporte de droga, etc.

Honduras esta comenzando a salir de un gran desprestigio que tuvieron sus fuerzas de policía y al parecer esta avanzando en una política nacional de seguridad urbana, aunque de manera muy lenta. Falta mucha investigación y mejores análisis para ver qué está sucediendo en materia de seguridad en estas ciudades. Las organizaciones de la Sociedad Civil y los gremios económicos de San Pedro confían en que las cifras se aclaren y que puedan dejar de tener ese “honroso” primer puesto.


Pero para cerrar menciono dos cosas que han hecho bien en Honduras y que no soy capaz de entender cómo no se han resuelto en Colombia. Primero, obligaron en serio a las compañías de celular a que desactivaran los teléfonos robados, esto redujo de manera exorbitante el robo de móviles y llevo casi a cero los asesinatos por este delito. Segundo, las señales de celular en las cárceles están bloqueadas, lo cuál hizo desaparecer las llamadas de extorsión que se hacían desde estos establecimientos. ¿Por qué diablos en Colombia no se hace eso?, es una solución tecnológica relativamente sencilla que salvaría muchas vidas.  No deja de ser un poco vergonzoso que el penúltimo país en desarrollo en América Latina haya resuelto eso fácil, y que en la "economía que más crece", todavía estemos enterrando muertos y pagando extorsiones cuando se pueden evitar.


lunes, 25 de agosto de 2014

Las ciudades de Cortázar



@CordobCarlos

Nada distinto se me ocurre para conmemorar los 100 años del nacimiento de Julio Cortázar que hablar de su relación con las ciudades. Cuando dictaba mi seminario de ciudad en la Universidad Nacional tenía un juego en la primera clase con los estudiantes en el que yo decía una ciudad y ellos tenían que decir un autor o viceversa. Hay una relación grande entre los autores y las ciudades, difícil pensar en Hemingway sin la Habana, Joyce sin Dublín, Bukowski sin Los Ángeles, Amado sin Bahía y Bolaños sin el DF, solo por poner algunos ejemplos. En estos mismos ejemplos es obligado hablar de la relación de Cortázar con París. “El París de Cortázar” es un término bastante común entre los seguidores de su obra, y especialmente de Rayuela, ya que no es toda la ciudad la que aparece en sus novelas y cuentos, no son ni sus grandes monumentos ni sus majestuosas joyas arquitectónicas, no es Notre Dame, que apenas si es mencionada. Son sobre todo las calles y los cafés por los que deambuló Oliveira, la Maga y los miembros del Club de la Serpiente.
No es nada más, un viejo teatro al que Horacio llega deambulando y conoce a Berthe Trépat y la rivera del Sena donde el mismo Horacio termina compartiendo un botella con la clocharde Emmanuèle  y de paso ganándose la deportación a Buenos Aires.

El resto son las calles, muchas de ellas en el barrio latino, la principal la Rue de Seine, en especial su conexión a través del arco con la Quai de Conti.
Allí empieza Rayuela y pareciera que desde allí todas las calles son las mismas. La vidriera sobre la rue Monsieur le Prince, el café Bonaparte en la calle que lleva el mismo nombre, la rue Tournefort o la rue du Sommerard, por todos y cada uno de esos lugar los que deambulan bien puede ser la Maga con su inocencia y candidez que pueden llevar del amor a la exasperación en ida y vuelta con mucha facilidad, o bien sea Horacio Oliveira quien tiene una relación tan ambigua con los lugares que por un lado es difícil describirlos sin su presencia, pero a la vez bien podría estar en las antípodas del mundo y su existencialismo: “a Horacio le duele el mundo”, sus preguntas: ¿A vos no te pasa que te despertás a veces con la exacta conciencia de que en ese momento empieza una increíble equivocación?, su particular concepción del mundo hace que en un momento el lector pierda interés por el entorno.
Es difícil pensar Rayuela sin París, pero para los que la leímos y luego conocimos la ciudad, es imposible imaginar a París sin Rayuela.

Por su puesto no fue su única ciudad. La mitad de la novela ocurre en Buenos Aires, pero allí la ciudad se hace escurridiza, ni las calles, ni los cafés, ni la ciudad como tal es parte de la novela. Allí empiezan a emerger los demonios que París guardó, allí la calle más emblemática es la que sirve de escenario al enfrentamiento entre Horacio y Traveler con Talita como mensajera y una bolsa de yerba mate como trofeo de guerra en el capítulo 41. Este fue el primer capitulo de Rayuela que escribió Cortázar, la celebre discusión de los tablones. En Buenos Aires Rayuela se recoge en los espacios internos, en el circo con el gato calculista, en el manicomio con el viejo que pide que maten el perro, en el cuarto de Horacio donde prepara las trampas de guerra contra Traveler, el más grande de sus amigos.

El libro de Manuel volverá a tener a París como escenario, Los premios suceden en un Barco de América a Europa, 62 modelo para armar transcurre entre Paris y Londres.
En los cuentos nos topamos con varias ciudades, muchos suceden en Buenos Aires como Carta a una señorita en París donde el personaje deja salir conejitos vivos de su boca “Usted se ha ido a París, yo me quedé con el departamento de la calle Suipacha, elaboramos un simple y satisfactorio plan de mutua convivencia hasta que septiembre la traiga de nuevo a Buenos Aires”, otra vez Londres en Instrucciones para John Howell. Hasta hay uno que sucede en una ciudad de otro planeta: De la simetría interplanetaria, donde el protagonista es llevado a faros y presencia el asesinato de lo que podría ser el Jesucristo farense: “Apenas desembarcado en el planeta Faros, me llevaron los farenses a conocer el ambiente físico, fitogeográfico, zoogeográfico, político-económico y nocturno de su ciudad capital que ellos llaman 956

Cortázar viajó mucho a América en sus años de apoyo a las causas socialistas. La Habana,
Managua, Santiago, Buenos Aires e incluso ciudades de Norteamérica, nació por equivocación en Bruselas, creció en Banfield, fue profesor en Chiclayo, conoció y disfrutó Buenos Aires, pero su ciudad, su gran ciudad fue París, de eso no puede quedar la menor duda. ¿Cómo la entendía?, ¿qué significaba para él?  La aseveración que Gregoroviua deja en el aire en el capítulo 26 da una pista: “En el fondo París es una enorme metáfora” Pero su vivencia y su relación con esta hermosa ciudad tal vez este mejor descrita en la carta que la Maga le escribe a Rocamadour en el Capítulo 32:
“Es así Rocamadour: En París somos como hongos, crecemos en los pasamanos de las escaleras, en piezas oscuras donde huele a sebo, donde la gente hace todo el tiempo el amor y después fríe huevos y pone discos de Vivaldi, enciende los cigarrillos y habla como Horacio y Grevorovius y Wong y yo, Rocamadour, y como Perico y Ronald y Babs, todos hacemos el amor y freímos huevos y fumamos, ah, no puedes saber todo lo que fumamos, todo lo que hacemos el amor, parados, acostados, de rodillas, con las manos, con las bocas, llorando o cantando, y afuera hay de todo, las ventanas dan al aire y eso empieza con un gorrión o una gotera, llueve muchísimo aquí… Casi no tenemos ropa, nos arreglamos con tan poco, un buen abrigo, unos zapatos en los que no entre el agua, somos muy sucios, todo el mundo es muy sucio y hermoso en París…”



Esa París donde todo el mundo es sucio y hermoso es la ciudad que lo aceptó y en la que él decidió que nacieran y crecieran sus personajes, sus filias y sus amores, es la ciudad que lo vio crecer como escritor y fue testigo de este enormísimo cronopio en el que se convirtió, es la ciudad que se resigno a que Cortázar tuviera una imposibilidad ontológica en aceptar la realidad tal y como es, su realidad siempre fue otra. 100 años después de su nacimiento, no me deja de dar un poco de envidia y añorar que ojala algún día uno pueda relacionarme y vivir con una ciudad como Cortázar vivió con París.

martes, 21 de enero de 2014

Tu ranking, mi ranking


@CordobCarlos

Por estos días se están consolidando las cifras de ejecuciones de los gobiernos urbanos durante el 2013 y ya comienzan a hacerse balances con un poco más aterrizados que los eufóricos triunfos que tienden a hacerse públicos en las alegrías de final de año donde todos los gobiernos dicen haber hecho más de lo que les tocaba. Además comienzan a aparecer los llamados rankings o comparaciones entre ciudades que son cada vez más comunes en el mundo urbano.

Sobre esto hay tres cuestiones que quiero analizar en esta entrada. En primer lugar está la proliferación de rankings, hoy los hay para todo, hemos pasado de tener 3 o 4 sobre temas puntuales: seguridad, crecimiento económico, empleo o temas de ese tipo, a tener varios por cada sector. En competitividad se difunde más de 10, en seguridad hay varios de datos duros y muchos de percepción. En educación, salud, niñez, medio ambiente, en transporte ni se diga, se mide y se comparan muchas cosas para sacar varios ranking. Tener buena información técnica sobre las ciudades es indispensable, poder comparar sectores y resultados entre ellas es muy útil, pero ¿no estaremos exagerando?, con tanta comparación y tanto dato, de cuya seriedad hablaremos más adelante, ¿no terminamos en las mismas? Es decir, concluyendo que esta ciudad va bien en esto pero mal en aquello, mientras que otra subió en esto tres puntos en tal ranking y bajo dos en el otro. Al final ¿qué conclusión se saca? Más allá de: en unas cosas me va bien, en otras mal y en otras estoy en la mitad. No veo porque correr cien regresiones para tener que llegar esta conclusión que es bastante obvia.

En segundo lugar, está la pregunta ¿cómo se arman estas comparaciones?, es realmente sorprendente cómo los medios están “al acecho” para difundir los resultados de estos rankings y la mayoría de las veces no se hacen la menor pregunta sobre cómo se construyen. Aquí hay de todo. Desde informes muy serios con series históricas de datos que permiten identificar tendencias y además con anexos explicativos e interpretativos, hasta andamios de datos donde se junta peras con manzanas y se llegan a conclusiones asombrosas sobre los mangos. Informes que no resistirían un estrujón técnico. También están los que son contratados por determinados sectores que, como las encuestas contratadas por una campaña política específica, desde el principio se sabe cuál será el resultado. Recuerdo un ranking de seguridad muy conocido, donde se le pregunta a los ejecutivos extranjeros en una ciudad si esta es peligrosa, como quiera que en muchas ocasiones los sueldos de estos ejecutivos cuentan con primas de seguridad y la firma que hace el ranking reporta a las casas matrices, no hay ninguna posibilidad de que se responda que la ciudad es segura. Como ese hay muchos ejemplos. Por no hablar de datos incompletos, de preguntas mal formuladas en encuestas, de comparaciones de anualidades y agregados diferentes, de simulación de datos cuando no existen o de revolver fuentes primarias y secundarias. Pero repito, es realmente increíble como la prensa, algunos analistas e incluso varios gobiernos “tragan entero” en esto y asumen los rankings como verdades reveladas.



En tercer lugar está la pregunta ¿quién los usa y para qué sirven? La mayoría de las veces, salvo los índices e informes robustos, pasan desapercibidos después de un par de días de debates en medios. Creo que más del 80% de estos ranking nadie los usa, nadie los analiza y ningún gobierno los toma en cuenta. De hecho varios desaparecen después de intentar suerte dos o tres años y el próximo año surgen algunos nuevos que prometen ser la panacea de la comparación del desarrollo urbano. De hecho es bastante sano no tenerlos en cuenta ya que hay muchos que llegan a conclusiones y recomendaciones absolutamente contradictorias. La presentación y difusión de los ranking termina siendo un rito más en la ciudad.



Hacer un ejercicio de medición y comparación es útil, los datos son fundamentales para ver la calidad del gobierno y para donde va la ciudad, pero hay que resistir la tentación de caer en el snob de tener ranking para todo y mejor hacerse buenas preguntas sobre su utilidad. Bien, esta entrada es corta ya que estoy pensando en ir a armar un ranking sobre los rankings de desarrollo urbano.

martes, 17 de diciembre de 2013

Bogotá sin Alcalde: ¿Al final quién pierde?


@CordobCarlos
Mucho se ha discutido en los medios colombianos sobre la destitución del Alcalde de Bogotá Gustavo Petro. Cientos de notas de prensa, varias decenas de columnas, miles de tuits y de manifestaciones en las redes han debatido sobre el futuro del alcalde. En cambio han sido muy pocas las notas que se han dedicado a auscultar cuál será el futuro de Bogotá. Propio de nuestra triste historia donde un escándalo tapa el otro y donde genera mayor interés una confrontación política que una discusión sobre desarrollo.



En esta entrada voy a centrarme en las consecuencias que tiene para la ciudad la supuesta salida del Alcalde. Más allá de si es justa o injusta, legal o ilegal, hay cuatro grandes temas en los cuales pierde Bogotá por culpa de estos “bandazos” institucionales.

1.     El largo plazo. La ciudad pierde cada vez más su capacidad de pensar y planear el largo plazo, los constantes cambios de “modelo” han generado que se pierda todo interés por planear el largo plazo, o por lo menos por construir referentes estratégicos para el largo plazo. Atrás quedó la planeación indicativa que quería definirlo todo por anticipado, es cierto, pero no hay ciudad en el mundo que haya logrado una transformación importante sin que se haya dado un ejercicio de reflexión y apuesta estratégica para el largo plazo. Paradójicamente Bogotá es ejemplo de ello, los grandes avances que se dieron durante los años 90 e inicios de la primera década del siglo XXI recogieron propuestas y apuestas de los ejercicios de planeación y prospectiva que se elaboraron por aquel entonces. ¿quién se ocupa del largo plazo de la ciudad en medio de los escándalos de corrupción de hace un par de años o de la confrontación política que estamos viviendo ahora?
2.     Consolidación de políticas. El otro gran sacrificio es la posibilidad de consolidar políticas. Una ciudad tan grande y compleja necesita ensayar, probar, aprender y corregir para poder adoptar políticas públicas efectivas. En periodos de trabajo de dos años o menos es imposible consolidar una política pública. Si a los cambios en los alcaldes se suma una alta rotación en varias carteras como efectivamente lo hemos tenido, lo que tenemos es un costoso y permanente recomenzar de ensayos y formulaciones de políticas que nunca llegan a consolidarse. ¿a quién le interesaría consolidar una política pública heredada si es mas vendedor diferenciarse y mostrar cada dos años que se están reinventando la ciudad?

3.     La ejecución del presupuesto. Paradójicamente el mismo día que se anunció la destitución del Alcalde, también se aprobó en el Concejo el presupuesto más alto en la historia de Bogotá, 14,7 billones de pesos para el año 2014. En Bogotá hace rato el problema dejó de ser de recursos, lo complicado es ejecutar y en eso los últimos gobiernos han mostrado que se enredan mucho en trámites y que al año se deja de ejecutar más de un billón de pesos. El año 2014 ya presentaba un reto para la ejecución debido a la llamada Ley de Garantías que comienza a regir por las elecciones nacionales y que restringe varias formas de contratación. Si a esto se le suma que difícilmente se sabrá quién es el nuevo Alcalde antes de 4 meses y que quien llegue tendrá que comenzar a lidiar con un presupuesto ya aprobado, no es descabellado pensar que por lo menos una cuarta parte del presupuesto del 2014 quedará sin ejecutar en detrimento de los ciudadanos que necesitan los bienes y servicios que se planean costear con esos recursos. ¿No estamos teniendo en estos gobiernos de corto plazo una capacidad de anuncio que parece ser inversamente proporcional la capacidad de ejecutar recursos para tener resultados?
4.     Los proyectos estratégicos para la ciudad. Por último hay una serie de grandes proyectos que quedan en el limbo y dependerán de las decisiones del próximo mandatario, algunos de ellos son:
a.     El SITP. El sistema integrado de transporte nació con muchos problemas y en su implementación estos no han hecho más que acrecentarse, hoy es incierto su financiamiento y su futuro, la inestabilidad institucional aumenta la probabilidad de que al final este sea otro fracaso en el intento por ordenar la movilidad en la ciudad.
b.     El Metro. Es tal vez el proyecto más amenazado, aunque el Alcalde deja lista la financiación y acaba de dar claras muestras de querer dejar inamovibles en este crucial proyecto, lo cierto es que el próximo Alcalde podrá definir si contrata o no las obras y lo mas probable es que no lo hará.

c.     Recolección de basuras. El “florero de Llorente”, el tema por el cual supuestamente es destituido el Alcalde queda también en el limbo. Un año después de iniciar su implementación es claro que su nivel de eficiencia deja mucho que desear y el desorden administrativo e institucional acompañado de la falta de planeación no le auguran nada bueno. Si además llega un Alcalde de otra corriente ideológica, lo más probable es que devuelva la ciudad al esquema de oligopolio en el que se encontraba, mientras tanto preparémonos para más improvisaciones.

d.     Por último esta el Plan de Ordenamiento Territorial. Los gobierno de corto plazo de Moreno y López no fueron capaces de hacer una revisión del POT, ahora lo agradecemos. El gobierno de Petro se encaminó en un POT que cambia radicalmente el modelo de ciudad, esto el valió no pocas peleas con fuertes contendores públicos y privados. Con toda seguridad el que llegue no va a querer heredar estas peleas y preferirá volver a hacer revisión, es decir, solo tendremos nuevo POT a mediados del 2015.

Tal vez estoy viendo el vaso medio vacío. Pero claramente en este coyuntura la que pierde es Bogotá, sus ciudadanos, su ordenamiento, su desarrollo y su bienestar. Es un sacrificio que los egos políticos y las decisiones judiciales lastimosamente no miden pero que harán más mella que toda la parafernalia que se esta ventilando de lado y lado en esta coyuntura.